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Cables de Fibra Óptica
 
En 1983, Cabelte fabricó el primer cable óptico (multimodal) de Portugal. El cable se destinó al Instituto para el Desarrollo de las Comunicaciones (IDC) para establecer una conexión experimental entre el IDC y el Inesc (Instituto de Ingeniería de Sistemas y Computación) del Instituto Superior Técnico.
 
Los primeros cables fabricados para su comercialización, que se denominaron «cables guía de luz», un nombre que plasmaba directamente la facultad de la fibra óptica de conducir la onda de luz, estaban formados por fibras multimodales 50/125, tenían una estructura ajustada y entre cuatro y seis fibras y su cliente final era el antiguo servicio de correos y telecomunicaciones portugués, CTT/TLP.
 
A principios de la década de los noventa se produjo en Cabelte un enorme incremento en la producción de cables de fibra óptica que se puso de manifiesto con la construcción de una nave dedicada exclusivamente a la fabricación de este tipo de cables y con la introducción de la tecnología de cables “holgados”.Desde entonces, los cables de fibra óptica se han convertido progresivamente en uno de los canales principales del mundo de las infraestructuras de telecomunicaciones debido a las características de la propia fibra, especialmente a su baja atenuación asociada a una amplitud de banda casi infinita (fibras monomodales) y a los avances que se han producido en los sistemas ópticos de transmisión. 
 
En la actualidad, los cables de fibra óptica forman parte de todos los nudos centrales de comunicación, de las redes regionales y metropolitanas. La aparición de servicios como las ofertas de paquetes integrados de teléfono, televisión e Internet, los juegos interactivos, la televisión de alta definición o la telemedicina, que requieren una gran amplitud de banda en la red de acceso, hacen pensar en la progresiva substitución del cobre por la fibra óptica hasta el abonado. 

Características generales
 
En líneas generales, un cable de fibra óptica está formado por un núcleo central, en el que se agrupan las fibras, y por diversas capas protectoras. El diseño y dimensionado de un cable de fibra óptica pretende esencialmente aislar la fibra de los esfuerzos mecánicos y de las condiciones ambientales a las que el cable estará expuesto durante su instalación y durante el resto de su vida útil.
 
La fibra óptica está compuesta por un conjunto, núcleo y cubierta, que se encarga de la propagación de las señales ópticas, y por un revestimiento de doble capa que recibe el nombre de revestimiento primario y que posibilita la manipulación de la fibra evitando el riesgo de contaminación. A esta fibra se le añade un nuevo aislamiento, el secundario, que puede ser de tipo ajustado, y en este caso puede denominarse con los términos ingleses “tight” o “semitight”, u holgado (“loose”). En este último caso, en el mismo tubo o revestimiento se pueden alojar una o varias fibras. En general, los cables de la gama Cabelte son de tipo holgado y cada tubo puede alojar entre una y dieciséis fibras. Los tubos pueden cablearse en capas concéntricas, lo que puede dar lugar a cables de diversas composiciones y que pueden llegar a tener un número elevado de fibras, incluso de varios centenares.
 
Uno de los aspectos más importantes en el diseño de un cable de fibra óptica es el cálculo del sobredimensionado, nombre con el que habitualmente se denomina la holgura de la fibra en relación con la longitud del cable y que permite absorber, hasta un determinado límite, el alargamiento que éste puede experimentar durante la fase de instalación. Este parámetro es especialmente importante en el caso de los cables aéreos, ya que están permanentemente sometidos a esfuerzos de tracción. Se pone en práctica durante las fases de extrusión y cableado de los tubos, mediante la combinación y el control de un gran número de variables como las velocidades de la línea de extrusión, el perfil de temperaturas, las tensiones de enrollado de los tubos o los pasos de cableado.
 
Evitar la entrada de agua en los cables de fibra óptica y condicionar su difusión constituyen aspectos muy importantes para los cables de uso en exteriores, ya que la exposición prolongada al agua puede tener efectos nefastos en las características de transmisión de la fibra óptica. Hasta hace poco tiempo, la estanqueidad de los cables se conseguía mediante el uso de un gel cuya función era rellenar los espacios vacíos del núcleo óptico. Recientemente, la presión para reducir los costes de instalación ha supuesto la eliminación del gel que envuelve los tubos, evitando de ese modo parte de las operaciones de limpieza previas a la realización de empalmes. Por este motivo el tradicional gel está siendo sustituido progresivamente por materiales secos como hilos o flejes hidroexpansibles que aumentan su volumen cuando hay humedad y de ese modo bloquean el paso del agua al interior de los cables.En el caso de aplicaciones especiales en las que los cables pueden estar en contacto permanente con el agua, se refuerza la estanqueidad transversal proporcionada por las cubiertas de polietileno mediante el uso de un fleje de aluminio con un revestimiento polimérico que se coloca bajo la cubierta durante la operación de extrusión y que está termosoldado a la misma.
 
Cabelte cuenta con una gama muy amplia de cables de fibra óptica, tanto para instalaciones interiores como exteriores, que resultan aptos para los procesos de instalación convencionales mediante tracción o soplado.La adopción de las tecnologías más novedosas permite construir cables con un gran número de fibras, con diámetros y pesos optimizados y de fácil manejo.
 
La progresiva utilización de cables dieléctricos, sin incorporación de elementos metálicos, ha impulsado la aplicación de materiales con características excepcionales desde el punto de vista mecánico, como por ejemplo las aramidas, que permiten construir cables con una elevada resistencia a la tracción y con un peso muy reducido, lo que resulta muy útil para los cables aéreos autoportantes de tipo ADSS, o las varillas de fibra de vidrio, que se usan sobre todo en el centro del cable, como elemento de resistencia mecánica a la tracción, pero también como soporte para el cableado de los tubos y como refuerzo para evitar la torsión. No obstante, para algunas aplicaciones se usan también protecciones mecánicas metálicas, entre las que destaca el fleje de acero, que se aplica en sentido longitudinal y corrugado para no comprometer demasiado la flexibilidad del cable. 

Gama de productos 

La gama que ofrece Cabelte engloba:

  • Cables para instalaciones en conductos y para instalaciones enterradas directamente
  • Cables para instalaciones aéreas 
  • Cables de tipo OPGW: cables de tierra de líneas aéreas de alta tensión con fibras ópticas incorporadas

En cuanto a las protecciones específicas, destacan:

  • Cables con protección antibalística 
  • Cables con protección no metálica contra roedores 
  • Cables con comportamiento mejorado frente al fuego
 
Cabos Ópticos
 
  
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